Alimentación insuficiente, venta de medicamentos a sobreprecio y actos de tortura, son algunos hechos que internos del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso)14, de Durango, denunciaron en cartas enviadas a MILENIO.“Aquí ha habido muchas personas muertas por no haber atención médica, hay muchas demandas por tortura”, escribió un interno.En septiembre de 2024, un preso falleció en el Cefereso tras ser lesionado en una riña. “Respecto al área médica, no nos atienden, sólo cuando uno está casi muriéndose; tenemos derecho a que nos atienden médicamente, nos venden los medicamentos, cuando deberían ser gratuitos”, aseguran los internos en una misiva. MILENIO intentó ingresar a la cárcel a la que rodean kilómetros a la redonda de desierto; sin embargo, las autoridades negaron el acceso.De acuerdo con familiares de internos, “se complica mucho visitarlos por la zona geográfica, queda lejos”, aseveran.“Cuando se enferman, no les dan medicamento y, de los alimentos, no les dan de comer bien, los tienen con puro líquido, pura agua; se han matado y todos se ha quedado callado ahí adentro”, asegura la hermana de un interno.Dentro de las cárceles, es común que los internos padezcan pie de atleta por las condiciones y en el Cefereso 14 no es la excepción; sin embargo, el precio del fármaco es elevado.“El tratamiento de los hongos de los pies te lo venden bien caro”, aquejan.Entre los productos que más varían dentro del penal respecto a las calles se encuentra la crema Apotex, antimicótico utilizado para evitar el crecimiento de hongos, en cárceles es muy común utilizarla para los pies.Al interior, el precio es de $79.90, mientras que al exterior, de $29, es decir,incrementa más del 50%.Sobre los alimentos, aseguran que son muy pocos y de baja calidad: “nos dan pura agua y porciones chicas de comida, siempre nos quedamos con hambre y les vale madre”.En marzo del 2023, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)emitió una recomendación en contra del Cefereso número 14 y de la Fiscalía General del Estado de Durango.“La recomendación se emite por la violación a los derechos humanos, a la salud mental, a la seguridad jurídicia, a la integridad personal y vida, así como al derecho al acceso a la justicia en su modalidad de Procuración de Justicia de manera pronta.Sin efectivo y con precios altosDentro del penal, los presos no manejan dinero en efectivo;al entrar, se les asigna una cuenta donde pueden recibir capital mediante depósitos externos y cada 15 días tienen derecho a comprar productos básicos de despensa.“Cada 15 días nos venden en la tienda, los precios están elevados”, aseguran.La lista de precios emitida por el reclusorio el 25 de noviembre del 2024 muestra el importe de alimentos, bebidas, botanas, productos de higiene personal, panadería, papelería, salsas y aderezos.El importe de galletas individuales de vainilla dentro de la cárcel es de $19.80, mientras que en supermercados el precio es de $11; el desodorante de barra de 45 gramos al interior cuesta $106, en tanto que por fuera el valor es de $68.Para comprar dichos productos se les entrega una hoja a los reos con un desglose de lo que se adquirió, saldo anterior y actual, así como fecha y hora de la transacción.De acuerdo con la cofundadora y vocera de la organización Reinserta, Saskia Niño de Rivera, es positivo que penales federales no manejen fondos tangibles.“El manejo del efectivo dentro de los reclusorios es el principal problema de corrupción que tienen; en los estatales en prácticamente 99 % tienes efectivo y eso hace que la corrupción se inmanejable”, dijo en entrevista con MILENIO.“El 14, en Durango, tiene perfiles complicados”, advirtió. Agregó que los penales están saliendo de una crisis muy importante del sexenio pasado.“Hay mucho camino por hacer, hay que encontrar la manera de respetar los derechos humanos Con seguridad dentro de los penales, históricamente en los últimos seis años han muerto, muchísimos custodios”.“No existen derechos humanos sin que haya seguridad en los penales y desafortunadamente la medicina, la comida, la vestimenta son maneras de controlar los papeles dentro de los penales” añadió.Sin embargo, comentó que ha visto más casos de reinserción social en personas que salen de penales federales que de estatales.El centro Penitenciario, que inició operaciones el 14 de marzo del 2014 que tiene como objetivo albergar reos en su mayoría culpables por el delito de secuestro y de alta peligrosidad, se encuentran recluidos condenados como José Antonio Yepéz Ortiz, alias el ElMarro, ex líder y fundador del Cártel de Santa Rosa de Lima. Las celdas de la cárcel contienen una cama, lavabo, excusado, un banco con pequeño escritorio y repisa, todo hecho de acero inoxidable, para de frente observar rejas todos los días.Dichos lugares, de acuerdo a Saskia Niño de Rivera, “son penales de máxima seguridad, lo cual hace que hayan muchos más filtros, mucho más control, requieren de más protocolos, están en observación”.Según al Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) 2024 que anualmente presenta la CNDH, Durango obtuvo una calificación de 7.26.*En escala del uno al 10, la cárcel mejor evaluada por la CNDH fue la prisión militar adscrita a la V Región en la Mojonera Jalisco, con 9.30 puntos. Asimismo, la prisión peor evaluada fue el Cereso de Comalcalco, con 4.23 de puntaje.“Les hacen creer que nos tienen bien atendidos, por eso queremos hacer público lo que pasa aquí dentro”, señalaron los internos.“A título personal, quiero confiar en que la estrategia integral del sistema penitenciario en materia de seguridad es un tema prioritario, de hecho uno de los primeros golpes que dio Omar García Harfuch fue reactivarlo”, comentó la activista Saskia Niño de Rivera.Familiares de internos se muestran en desacuerdo, sin embargo, la gran mayoría no habló por temor a represalias."No soy la única, somos muchas, pero muchas se quedan calladas, no es justo", comentó la hermana de un reo.EHR