SEASIDE CLIMA

Notipunto

  • Nuestras Redes Sociales:
Cabecera
Home Últimas Noticias El Caso Camarena dio una historia épica y ganancias a la CIA y la DEA
El Caso Camarena dio una historia épica y ganancias a la CIA y la DEA
  • Compartir
  • 47

El Caso Camarena dio una historia épica y ganancias a la CIA y la DEA

  • - 2025-02-23

¿Por qué mataron al agente estadounidenseEnrique Camarena Salazar? A. Por haberles ocasionado millonarias pérdidas a los traficantes mexicanos. B. Por haber descubierto que la CIAtraficaba armas a Nicaragua. C. Porque le convenía a la DEA. D. Por todas las anteriores. Este texto recopila diversas versiones, verdades opuestas, sobre lo sucedido hace 40 años, el 7 de febrero de 1985. Quizá en todas ellas está la respuesta.El origen. Puede que todo arranque en noviembre de 1983. Alfredo Zavala Avelar, piloto militar retirado que trabaja para la secretaría de Agricultura, descubre desde los aires un enorme sembradío de marihuana en Fresnillo, Zacatecas. El piloto informa de su hallazgo a varios amigos suyos que son policías judiciales en Guadalajara, la ciudad donde vive. Todos le dicen que no lo cuente, “hay cosas que ellos no pueden arreglar”. Como a Zavala se le quema la lengua, acude al consulado estadounidense en la colonia Americana. Y se presenta ante el grupo de las DEA que ahí opera: Roger Knapp, el jefe; James Kuykendall, el segundo de a bordo; y los agentes Víctor Shaggy Wallace y Enrique Camarena Salazar, al que le decían Kiki.Nuestra historia, sin embargo, arranca en el verano de 1984, cuando Zavala y Camarena descubren, en uno de los vuelos que realizan juntos, la mayor fábrica de marihuana en el ejido de Búfalo, en Allende, al sur de Chihuahua. Los dueños son Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, y una veintena de traficantes más. De acuerdo con la periodista Elaine Shannon, autora de Desesperados–un libro que Carlos Monsiváis llamó “apología semioficial de la DEA”– Camarena y sus compañeros son quienes planean, el 9 de noviembre, el operativo para desmantelar ese oasis agroindustrial. En la versión de Miguel Aldana Ibarra, entonces subdirector de la Interpol-México, quien monta el operativo es precisamente él. “Estaba al frente de la campaña antidrogas ‘Operación Pacífico’ y a mí me dijeron que les cayera”, dijo antes de morir en 2021. “Se habían asociado 114 bandas para producir marihuana en 2 mil 400 hectáreas. Eran 18 naves grandísimas; una tenía armas y otra, víveres, estilo tienda Conasupo. Había 50 mil toneladas. Detuvimos a más de 9 mil personas que estaban esclavizadas”. De acuerdo con una nota de ‘Excélsior’, dos días después del operativo, “los detenidos son 500 campesinos” y se han decomisado apenas 2 mil toneladas de mariguana. Con el paso de los años más de una versión periodística hablará de hasta 11 mil cultivadores aprehendidos y unas 10 mil toneladas aseguradas en aquella fábrica, protegida por la Policía Judicial Federal, la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y el disimulo del ejército mexicano.Según Shannon, Caro Quintero estaba en Badiraguato cuando se entera de la pérdida financiera. Llama furioso a su colega hondureño Ramón Matta Ballesteros y le pide que busque al soplón. También les exige a sus informantes que descubran al agente responsable de este tercer golpe. El primero ha ocurrido en San Luis Potosí, en 1982. El segundo, en Fresnillo, en mayo de 1984, ya con la ayuda de Zavala.Caro Quintero identificó una foto de KikiCamarena y sentenció su muerteLa identificación. A finales de enero de 1985, en la calle Hidalgo de Colinas de San Javier, en la casa La Bajadita, propiedad de Don Neto, se reúnen Caro Quintero, Félix Gallardo y Manuel Salcido, El Cochiloco. Según el exagente de la DEA, Héctor Berrellez, en esa junta el soplón por fin ha sido identificado: se llama Enrique Camarena Salazar. A los traficantes se les muestra una foto del agente en compañía del restaurantero Antonio Padilla.“Fonseca pidió permiso para matar [también] a Padilla, pero El Cochilocose opuso”, contó un testigo protegido a Proceso. Caro Quintero agarró la foto de Camarena y dijo: “Este hijo de puta se va a morir”. Los secuestros. Revelado por el periodista Humberto Padgett, el testimonio de Sergio Espino Verdín, exmiembro de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) –otro aparato de espionaje político del gobierno mexicano– dice que la noche del 6 de febrero de 1985, un grupo de agentes y exagentes de la DFS se reúnen en casa de Don Netoy, a la mañana siguiente, a las siete, el veterano traficante los manda al domicilio de Caro Quintero, donde esperan órdenes. Antes del mediodía, el grupo se dirige hacia el consulado estadounidense en Guadalajara. Al poco tiempo ven salir a Camarena, quien camina dos cuadras, hasta el estacionamiento del restaurante Camelot. Ahí ha dejado estacionada su camioneta Ford 1985, con la intención de encontrarse con su esposa Mika para almorzar. Pero antes de que se suba al vehículo, Camarena es interceptado por cinco policías estatales que vienen en un Atlantic color beige y un Grand Marquis negro con sirena. Uno de los agentes le dice: “El comandante quiere verte”. Luego, a punta de pistola, lo empujan a uno de los autos y le ponen una chaqueta en la cabeza. Lo golpean con tubos mientras se alejan a toda velocidad.Casi al mismo tiempo, el capitán Alfredo Zavala, aterriza en el aeropuerto de Guadalajara. Unos empresarios de Durango se ofrecen llevarlo a casa. Pocos segundos después de tomar la carretera, un sedán Ford LTD marrón los intercepta. Dos hombres, armados con AR-15, les ordenan detenerse. Zavala es obligado a subirse con ellos y también es trasladado a Lope de Vega 881, una casa en Jardines del Bosque que Rubén Zuno Arce, cuñado del expresidente Luis Echeverría, acaba de vender a un socio de Rafael Caro Quintero.Las diversas versiones discordantes del asesinato de Enrique CamarenaTortura y asesinato. Lope de Vega 881 es una residencia de dos pisos, con piscina, patio cubierto, aviario y cancha de tenis. La versión de autoridades mexicanas dice que, ahí Félix Gallardo, Caro Quintero y Don Netoya esperaban a Camarena y que, a punta de golpes, el agente les confiesa que investiga a los tres.En el relato de Berrellez, Fonseca Carillo ha llegado borracho y ha preferido interrogarlo al día siguiente. “Caro Quintero pateó a Camarena y le dijo: ‘Así te quería tener, hijo de tu chingada madre’. Luego cortaron el cordón de los cortineros y con eso lo amarraron”. Según Espino Verdín, recibe la orden de cuidar la entrada de la habitación donde Camarena es interrogado por Samuel Ramírez Razo, Samy, a quien le han pagado 50 mil pesos.Caro Quintero y Don Netoobservan la tortura: quieren averiguar cuánto saben los estadounidenses de sus operaciones. “¿Cómo se llama, hijo de su pinche madre?”, pregunta Samy con cierta frecuencia. “Enrique Camarena Salazar”, responde una y otra vez. “¿Sobre quién andan, pinches culeros?”. El aluvión de preguntas viene acompañado de golpes con palos y picahielos.Camarena se desmaya varias veces, pero siempre lo reviven con inyecciones de lidocaína que supuestamente le administra el ginecólogo Humberto Álvarez Machain, el médico de cabecera de la familia Caro Quintero. Berrellez asegura que, drogado hasta las cejas, Rafael ordena que sigan torturando a Camarena. “Incluso Antonio El GüerónFonseca se subió a una cama, juntó las rodillas y se dejó caer sobre las costillas de Kiki. Fue cuando en realidad se puso mal Camarena”. Lo tienen en una recámara donde Carlos Martínez y Refugio, alias Cuquillo, lo golpean y amordazan con unos pedazos de trapo y tela adhesiva alrededor de la boca y la nariz.“Debió morir pronto”, dijo Javier Tejada Jaramillo, sicario de Don Neto. En el relato de Samy, la mañana del 8 de febrero, Fonseca Carillo encuentra a Camarena apenas consciente y al borde de la muerte. Le dice a Caro Quintero que necesitan “soltar al gringo”. “No puedo, compadre, porque ya lo madrearon y se está muriendo”. Entonces lo reprende airadamente y levanta la mano para abofetearlo. Los pistoleros de ambos desenfundaron sus armas. Pero Don Netose da la media vuelta y abandona la casa. El agente Berrellez, sin embargo, ha contado más de una vez que Don Neto sí abofetea a Caro Quintero; que el viejo advierte que la única forma de salvar a Camarena es llevándolo a un hospital; y que después de decir “vámonos a la chingada, aquí se va a hacer un pedote”, se va a su casa a drogar.Berrellez también está convencido de que, a primera hora del 9 de febrero, Camarena muere cuando lo golpean en la cabeza con una barreta. Otra versión dice que le aplastan la cabeza con un rin de llanta y no ha faltado el relato de que lo meten “moribundo a la cajuela de un automóvil” y luego “le revientan el cráneo con una llave de tuercas”. MILENIO ha publicado recientemente que los asesinos usan un destornillador.Para entonces, Mika ya ha informado a la DEAde que su esposo está desaparecido. Los compañeros de KikiCamarena comienzan a buscarlo. Según el historiador David F. Marley, los agentes piden ayuda a la policía estatal, pero sólo reciben evasivas del director Carlos Aceves Fernández. El gobernador jalisciense, Enrique Álvarez del Castillo, ni siquiera llama al consulado estadounidense para ofrecer ayuda.El consulado ofrece una recompensa de 50 mil dólares por el paradero de CamarenaEl primer entierro. Ambos cuerpos, (todavía atados y amordazados, vestidos sólo con ropa interior) son cortados y metidos en bolsas de plástico. Los llevan al bosque de La Primavera, a las afueras de Guadalajara, y los entierran en una fosa. Berrellez está seguro de que Joaquín El ChapoGuzmán participa en el plagio, tortura y asesinato de Camarena.“Lo abofeteó y le escupió”. De acuerdo con el exagente de la DEA, en ese tiempo Guzmán es el jefe del grupo de pistoleros Los Dormidos, y es a ellos a quienes se les encarga enterrar los cadáveres de Enrique Camarena y Alfredo Zavala. Hasta el 12 de febrero, el consulado gringo pública en los diarios la foto de Camarena y ofrece 50 mil dólares por información de su paradero.Crisis diplomática 1. Notas publicadas en El Informadorel 16 de febrero dan cuenta de que, ante la falta de arrestos, el presidente Ronald Reagan ordena al comisionado del Servicio de Aduanas de Estados Unidos, William Von Raab, que cierre los 15 puertos de entrada a lo largo de la frontera con México y que se registre minuciosamente cada vehículo que se dirija a Estados Unidos. Las inspecciones sofocan el tráfico comercial en ambos sentidos y los tiempos de espera se elevan a más de siete horas. Para Miguel de la Madrid, el presidente de México, la “Operación Camarena” es una medida punitiva. Una semana después se empiezan a liberar los puertos.Una mentira. Antes de que muriera de un infarto, Miguel Aldana solía aprovechar las entrevistas que le hacían como fundador de una confederación de abogados. Contaba que, pasado el secuestro y asesinato de Camarena y Zavala, lo mandan llamar Fernando Gutiérrez Barrios (entonces director de Caminos y Puentes) y Javier García Paniagua y le piden un favor: que desde su cargo como director de la Interpol-México divulgue la idea de que el agente no ha sido asesinado en Guadalajara, sino que “probablemente está viviendo en La Jolla, California”. Aldana obedece. “Además le conté a la periodista Isabel Arvide que Camarena había sido detenido en Mexicali con droga en 1976; que existía ‘cierta relación’ entre el exagente y ‘los traficantes’, pues ‘había servido de enlace para enviar marihuana’ a Estados Unidos. El investigador Luis Astorga rastreó para su libro El siglo de las drogas(Debolsillo) que tanto Notimex, la agencia de noticias gubernamental, como Imevisión, entonces canal estatal, difunden versiones similares. Me dijeron que no sabía cuánto bien le había hecho mi declaración al presidente Miguel de la Madrid”, contó Aldana durante una entrevista para Voz de Mujer Peninsular. “Pero sí lo supe: me cargaron el asesinato [de Camarena]”.Una carta anónima en inglés revela la ubicación del cuerpo de Camarena El segundo entierro. Antes de que lo desaparecieran, José Alfredo Andrade Bojorges, exabogado de Amado Carrillo, el Señor de los Cielos, escribió que Emilio y José Quintero Payán intentan salvar a su sobrino Caro Quintero. Para ello, ordenan desenterrar los cuerpos y que vayan a abandonarlos al rancho del traficante michoacano Manuel Bravo Cervantes, a quien intentan culpar los Quintero Payán.Según Berrellez, Guzmán y sus sicarios son quienes hacen esa tarea. Luego, otros traficantes pagan a policías judiciales para que digan que han recibido un mensaje anónimo sobre el paradero del agente y del piloto: están detenidos en el rancho El Mareño, en La Angostura, Michoacán. El plan es que los mismos judiciales asalten el lugar, maten a Bravo y a sus acompañantes y “descubran” los cuerpos para que se cierre el caso. El asalto ocurre el 5 de marzo de 1985, pero los cadáveres no pueden ser encontrados en el rancho porque Guzmán y sus hombres los han dejado al lado de un camino cercano.El descubrimiento. El 6 de marzo, a casi un mes del secuestro, la entonces Procuraduría General de la República informa que, a pocos metros de El Mareño, han sido encontrados los cadáveres de Camarena y Zavala. Una versión dice que, de manera accidental, un campesino ha descubierto los cuerpos desmembrados y parcialmente descompuestos, todavía envueltos en bolsas de plástico. El relato del procurador Sergio García Ramírez dice que han recibido “una carta anónima en inglés, enviada desde Los Ángeles”, donde revelan la localización de los cuerpos. Cuando la DEA es informada, un equipo forense del FBI llega a Guadalajara.Crisis diplomática 2. El embajador estadounidense John Gavin, acompañado del director de la DEA Francis Mullen, ofrecen una conferencia de prensa en la sede de la embajada en México. Según el investigador Astorga, “en franca confrontación”, revelan que 30 agentes de la DEA trabajan en México, que 38% de la heroína introducida a Estados Unidos es mexicana, que hay 75 jefes y 18 bandas que controlan el narcotráfico y que policías y funcionarios son cómplices de los capos. El presidente Miguel de la Madrid pide la cabeza de Mullen al presidente Reagan. No se la dan. Rafael Caro Quintero huye a Costa Rica con la sobrina de un político priistaLa huida. La periodista Shannon cuenta que un contingente de policías judiciales y de la DEA, al mando del comandante Armando Pavón Reyes, se presentan el 7 de marzo al aeropuerto de Guadalajara, donde docenas de hombres armados custodian un jet privado que se prepara para despegar. “Mientras el jet se dirigía hacia la pista, Caro Quintero se asomó en la puerta, blandiendo un AK-47 y una botella de champán, mientras se despedía con la mano”, escribe Shannon. Diez días después, el 17 de marzo, Caro Quintero huye a Costa Rica. El propio traficante dirá que ha pagado 175 mil dólares y tres autos último modelo a José Zorrilla Pérez, director de la DFS, para que éste le firme una credencial de la agencia mexicana a nombre de Pedro Sánchez Hernández. Con Caro Quintero viaja Sara Cosío, sobrina del priista Guillermo Cossío Vidaurri, quien será gobernador en 1989. Una llamada telefónica de Sara a su casa, para avisar a sus padres que se encuentra bien, será lo que permita a la DEA rastrear el número: una hacienda cafetalera llamada La Quinta. “Dos mexicanos, Inés Calderón y Jesús Félix Gutiérrez, han comprado la finca en 800 mil dólares”, escribe Shannon.Los arrestos. La madrugada del 4 de abril, un equipo antiterrorista estadounidense rodea La Quinta. Entran disparando al aire y sorprenden a los ocupantes que están dormidos. Todos dicen llamarse Juan o José. “En la recámara principal hay otro ocupante de la casa y una mujer”, cuenta Shannon. Caro Quintero se presenta como Marco Antonio Ríos Valenzuela y muestra su pasaporte para comprobarlo. Sara tiembla y está aterrada. Según el relato de Shannon, que es la versión de la DEA, uno de los agentes le pregunta a Sara quién es Marco Antonio mientras les apunta con un rifle. “Caro Quintero”, susurra Sara. “¿Quién?”, insiste el agente. “Rafael Caro Quintero”, dice ella, más alto. Rafael la insulta y le escupe.Tres días después, el 7 de abril de 1985, en Puerto Vallarta, uno de los pistoleros de Don Netose enfiesta con otros de sus compañeros. En la borrachera, hacen un escándalo a tal grado que alguien llama a la policía.El capitán Florentino Ventura, el encargado de investigar los crímenes de Camarena y Zavala, arresta y tortura a Don Neto: golpes, toques eléctricos y lo que se conoce como “la pozoleada” (sumersión de la cabeza en un retrete lleno de excremento). Al viejo traficante le encuentran una credencial que lo acredita como investigador de la DGIPS. En sus primeras declaraciones, acusa a Caro Quintero de haber asesinado a Camarena por las pérdidas de ingresos del cartel.Dos décadas y media después, ambos serán acusados y sentenciados por la muerte de KikiCamarena.Operación Leyenda y la intervención de Carlos Salinas de GortariLa investigación. Con 20 agentes y un presupuesto de 3 millones de dólares, Berrellez encabeza la llamadaOperación Leyenda. Entre sus primeras acciones filtra el testimonio del expolicía René López, empleado de Don Netoy testigo protegido de la DEA, quien asegura que “cuando Camarena estaba secuestrado”, su patrón y Caro Quintero “se reunieron con Juan Arévalo Gardoqui (secretario de la Defensa Nacional), con Enrique Álvarez del Castillo (gobernador de Jalisco), y con Manuel Bartlett (secretario de Gobernación). La divulgación de las declaraciones de López, secundadas por la de su compañero Jorge Godoy, ocasionan el arresto en Texas de Zuno Arce, el último propietario de la casa donde ha sido torturado Camarena.Berrellez construye una versión a través de su red de informantes pagados –los expolicías López, Godoy y Ramón Lira, además del piloto Lawrence Victor Harrison–. Se entera de que en el interrogatorio a Camarena ha participado un agente de la CIA: el cubano Félix Ismael Rodríguez, llamado también Max Gómez, famoso por asesinar a Ernesto CheGuevara en Bolivia. Sus informantes le dicen que Rodríguez “entregaba armas al Cártel de Guadalajara a cambio de grandes cantidades de dinero”; que Rodríguez solía visitar el Rancho Veracruz, una suerte de base aérea de Caro Quintero, “donde la CIA supervisaba el tráfico de drogas y armas” y “entrenaba a los Contras” nicaragüenses. “Comencé a preocuparme por esta investigación”, confiesa Berrellez.Con esta nueva información, en abril de 1990, Berrellez mueve sus contactos para que el médico Álvarez Machain sea secuestrado por policías mexicanos y que se lo entreguen en El Paso. Al igual que con Zuno Arce, Berrellez logra procesar a Machain por el secuestro y asesinato de Camarena. Entonces entra en acción el presidente Carlos Salinas de Gortari: busca a su homólogo George Bush para abogar por Machain.Durante las negociaciones políticas, Berrellez se entera de que es investigado por el gobierno estadounidense: lo acusan del secuestro del médico, quien para diciembre de 1992 sale libre, después de que un juez federal de Estados Unidos desechara los cargos en su contra. Remueven a Berrellez de la investigación. Y antes de ser transferido a una oficina en Washington, recibe la visita de Guillermo González Calderoni, un corrupto comandante al que se le acredita la fundación del Cártel del Golfo. “Calderoni me dijo que el presidente Salinas lo estaba persiguiendo porque había señalado a Raúl, el hermano, como un gran narcotraficante”. Berrellez le ofrece a Calderoni refugio en Palm Springs como informante protegido de la DEA. “Como recompensa por salvarle la vida, me dijo que él iba a salvar la mía y me aconsejó no seguir la investigación. ‘Tú mismo gobierno lo mató’, me dijo. ‘¿No sabes que toda la cocaína que está entrando la está trayendo la CIA para apoyar la guerra sucia en Nicaragua?’.Un periodista documenta que la CIA está detrás del caso CamarenaEl periodista. A finales de los años ochenta, el periodista Gary Webb documenta, con testimonios de exagentes gringos y capos colombianos condenados en California, que la CIAestá detrás del asesinato de Camarena. La razón: le urgía “encubrir” que la agencia de inteligencia “cooperaba con narcotraficantes del Cártel de Guadalajara para traficar armas, financiar y entrenar” a los contrarrevolucionarios en Nicaragua, en el contexto de la Revolución Sandinista.“Lawrence Victor Harrison, un antiguo agente de la CIA en México, testificó que la agencia estaba colaborando con el servicio de inteligencia mexicano; y que los jefes de los cárteles que proporcionaban dinero, armas e instalaciones de entrenamiento a los Contras, a cambio recibían protección a sus empresas de drogas por parte de la CIA”, escribió Webb antes de que se suicidara por la campaña de desprestigio que desencadenó la CIA en su contra.La amenaza. En 1996, según Berrellez, lo busca un funcionario de la CIA para amenazarlo con extraditarlo a México por secuestrar a Álvarez Machain. Berrellez sabe qué hacer: renunciar. “Me sentí totalmente traicionado por la DEA. Nunca existió la guerra contra el narcotráfico. Es toda una fachada. Nuestros políticos venden drogas para solventar sus operaciones negras, para solventar sus guerras que no están autorizadas”, dice en el documental Last Narc.La vida del agente de la DEA Enrique “Kiki” CamarenaEl asesino del ‘Che’ Guevara en el caso CamarenaAnuncios públicos. “Tres exagentes federales estadounidenses decidieron acabar con un silencio de 28 años y confiaron, simultáneamente a este semanario y a la cadena estadounidense Fox News, una información ‘bomba’: Camarena no habría sido asesinado por Caro Quintero, sino por un agente de la CIA. La razón: el integrante de la DEA descubrió que su propio gobierno colaboraba con el narco mexicano en su negocio ilícito”. Así lo cuentan, en octubre de 2013, los periodistas Luis Chaparro y J. Jesús Esquivel en Proceso. Los tres exagentes son Berrellez, Phil Jordan y Robert Tosh Plumlee, expiloto de la CIA. Aseguran tener pruebas.Los tres exagentes refieren como autor intelectual al cubano Rodríguez, el que capturó al CheGuevara. De acuerdo con lo que Berrellez les cuenta a los periodistas, “a Camarena lo mataron porque propuso decomisarles el dinero”. Cuando Esquivel le pregunta por qué revela esta parte de la historia casi 30 años después, Berrellez responde: “Porque controlaron la investigación. Cuando se trató el tema de la CIA me dijeron que dejara eso en paz”.La ganancia. El asesinato de Camarena no sólo le da una historia épica a la DEA. También lo más importante: dinero. “Tan sólo en 1987, el financiamiento de la agencia creció más del doble”, reporta el historiador Benjamin T. Smith. “De pronto, una organización que se las había visto negras para reunir el dinero necesario para crear fajos convincentes de billetes ahora tenía dinero para dar y regalar”. Entre 1985 y 1988, el personal de la DEA creció de 4 mil a 6 mil empleados. Incluso aumentaron las prestaciones.GSC/LHM​​


TE PUEDE INTERESAR

Notipunto

Al día con usted



Nuestras Redes Sociales: