El próximo 10 de junio Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) cumplirá 60 años, pero llega con menor presencia de lo que alcanzó en 2019, al ceder terminales y comenzar una competencia en la venta de combustible para aviones con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Sin embargo, expertos consultados por MILENIO noconsideran que sea el final de la ruta para esta compañía paraestaal, pues aún tiene el gobierno en sus manos darle un nuevo enfoque y redireccionar el organismo.“En los últimos años le quitaron muchas operaciones a ASA; sin embargo, recientemente hemos visto cómo han hecho nuevas inversiones en la compra de vehículos para mover combustible y están buscando operar nuevas terminales aéreas más pequeñas, de nicho, como la Creel, en Chihuahua, y Costalegre, en Jalisco”, explicó el académico de la Universidad Panamericana, Gerardo Herrera.De acuerdo con información de la paraestatal, pasó de manejar 19 aeropuertos donde se movían más de 3 millones de usuariosy se reportaron arriba de 122 mil operaciones a solo manejar dos, donde apenas y se transportaron 250 personas en enero pasado.Esto es porque gran parte de estas fueron cedidas durante la administración de Andrés Manuel López Obrador a las secretarías de la Defensa (Sedena) y Marina (Semar) más de 15 terminales aéreas, junto con el negocio de la venta de turbosina.Algunas de las terminales aéreas que ya opera Sedena son Chetumal, Palenque, Puebla, Nuevo Laredo y Nogales, mientras que la Semar ahora tiene en su poder a Ciudad del Carmen, Loreto, Guaymas y Matamoros.Además, en el actual gobierno, el organismo cedió de manera gratuita su 25 por ciento de participación accionaria que tenía en el aeropuerto de Toluca y 49 por ciento que poseía en la terminal de Cuernavaca.De igual forma, recientemente ASA dio a conocer que cederá 4 mil millones de pesos de sus recursos para el “programa de conservación rutinaria y periódica para carreteras federales libres de peaje”, sin obtener ningún beneficio a cambio.Este programa carretero ha registrado problemas de recursos desde la administración federal pasada, ya que no se contó con suficiente capital para completar los trabajos.Turbosina y gasavionPara la empresa que nació el los albores de los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México en 1968, Gerardo Herrera cree que el enfoque que el gobierno federal busca dar a este organismo es mantener su consolidación en la industria de combustible y llevarlo hacia la operación de terminales más pequeñas, para que con su experiencia las potencialice con nuevos vuelos y más tráfico de pasajeros.Como parte de su reorganización, este año ASA tiene previsto invertir 400 millones de pesos para la compra de 80 equipos para movilizar turbosina, entre autotanques y dispensadores.De acuerdo con reportes del organismo, actualmente opera en el país 52 estaciones de servicio, con lo cual tiene una presencia de 52 por ciento en el mercado de combustibles para la aviacióny con ello salir adelante a la competencia con Sedena y de privados. “Que en época de austeridad le están permitiendo a ASA comprar equipos y analizar opciones de operar otros aeropuertos quiere decir que el gobierno federal busca mantenerla y darle un nuevo enfoque”, afirmó.De acuerdo con su informe, el año pasado por la venta de turbosina registró ingresos por 55 mil 591 millones de pesos, lo que significó un incremento de 41 por ciento, en comparación con 2023.El analista independiente del sector Juan Antonio José coincidió con que el enfoque que deben darle al organismo gubernamental es como administrador de las terminales aéreas que no están siendo atractivas, para que con su experiencia de 60 años en el sector, los levante.“El futuro de ASA está comprometido. Hay incertidumbre sobre su futuro, por lo que el gobierno le está buscando un nuevo enfoque”, aseguró.Señaló que una de las nuevas líneas de negocio que le añadieron a este organismo por más de un año fue el transporte, ya que desde finales de 2023 y hasta febrero de 2025 movió pasajeros entre el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM) y el Felipe Ángeles (AIFA).Juan Antonio José consideró que ASA no debe desaparecer porque es un ente federal con “grandísima experiencia y tecnología en el sector de la aviación, lo cual no debe perderse porque son elementos necesarios para el futuro”.Mientras que Herrera afirmó que dentro de los sectores que se mueve la asociación aún hay negocio, por lo que prevé que la mantendrán para seguir en los mismos.“ASA, desde su creación en 1965, ha participado en el mercado nacional del combustible (turbosina y gasavión) para el transporte aéreo, de tal manera que antes de la reforma constitucional en materia energética prestaba de manera integral en toda la república el servicio de abastecimiento y succión de combustibles de aviación, lo cual comprendía desde la compra a Pemex Transformación Industrial, hasta el suministro a los usuarios finales”, indicó el organismo gubernamental en su reporte financiero del cuarto trimestre de 2024.AC