DOMINGA.- Una tarde de enero de 2024, José Arce acompañó a una de sus hijas al cruce migratoriode San Ysidro en Tijuana. Él es un tatuador mexicano conocido como Spanky, creció en Los Ángeles pero fue deportado en 2009, quedando toda su familia al otro lado. Su hija había ido hasta allá a visitarlo, sin poder llevarla hasta su casa la encaminó hasta donde le fue posible.Con su celular grabó la garita, se veían los autos a la espera de poder cruzar y luego, enfocando su rostro, dijo: So close but yet so far. Deported life, baby. Y agregó luego de ese momento de reflexión: “Tan cerquita, pero tan lejos a la misma vez. Tan cerquita de la línea, perotan lejos de poder cruzar”. El video lo subió a su Instagram, @Spanky52, que usaba entonces para promocionar sus tatuajes. A la imagen agregó la bandera mexicana, la estadounidense y la leyenda de Proudly deported (Orgullosamente deportado). A partir de ese video comenzó a crear Deported Life: un ejercicio de documentación de su cotidianidad; videosen los que expone las dinámicas de una familia binacional separada y la perspectiva de un mexicano descubriendo este país, luego de crecer en Estados Unidos. En las grabaciones suele dirigirse a otros migrantesque como él desconocen su país natal y les aconseja la vida en México.“De este lado está la verdadera libertad”, dice mientras se graba a un lado del muro fronterizo. “Hay muchas oportunidades en Tijuana y puedes hacer que las cosas funcionen, si te gusta vender ropa, si te gusta vender lo que sea, vas a los sobre ruedas, los tianguis, y puedes hacer mucho dinero por acá”, aconseja. En sus mensajes usa el “espanglish”, resultado de la migración en Estados Unidos. “Acá estamos mejor, ¿qué no?”, pregunta a otro repatriado, quien asiente. View this post on Instagram A post shared by Jose Arce (@spanks52) En enero de 2025, cuando Donald Trump inauguró su segundo mandato presidencial decretando medidas restrictivas para la población inmigrante, Spankycomenzó a publicar mensajes más políticos, aconsejó a las familias de personas deportadas acompañarlos y brindarles apoyo, y compartió información legal en caso de enfrentarse a una visita de agentes de ICE.Luego, el 11 de junio, al ver la expansión de los operativos en Los Ángeles –la ciudad en la que creció y formó una familia–, Spankycomenzó también a denunciar la criminalización de los migrantes y sus protestas; y grabó un mensaje dirigido a los retornados forzados, invitándolos a visitar su local de tatuajes en el centro de Tijuana. “Una llamada, si tienes hambre, lo que podamos ayudar, estaremos felices. Cuando lleguen, los tendremos cubiertos como una manta”, dijo en inglés. En seguida recibió mensajes dispuestos a aportar a su causa.Sus mensajes cobraron un nuevo sentido. Eran llamados a la organización comunitaria a ambos lados de la frontera. Se puso en contacto con organizaciones que durante años se han dedicado a apoyar a población migrante y retornada en Tijuana, como Al Otro Lado y la casa de transición New Beginnings para entregarles lo que lograba reunir de las donaciones. Así, el tatuador Spankypodía ayudar a quienes recién están lidiando con ese quiebre de vidas que implica una deportación.Un tatuador en Tijuana se declara “un deportado feliz”José Arce Spankytiene 50 años, cabeza rapada, barba delineada de candado y varios tatuajes que le cubren el cuerpo, incluido el nombre de una de sus hijas sobre la ceja izquierda. Es dueño de un par de negocios, un bar y un estudio de tatuajes en Tijuana. Su historia comenzó como la de muchos: sus padres mexicanos lo llevaron a Los Ángeles, siendo un bebé de dos años; en esa ciudad su familia se asentó y creció, pero ni él ni su madre pudieron regularizar su situación migratoria. En 2006, a sus 31 años, lo deportaron por primera vez a un país que desconocía. Años antes fue acusado de portación ilegal de armas, delito por el que cumplió una condena en prisión. Pero luego fue arrestado por faltar a la libertad condicional y finalmente deportado. “Salgo un jueves y para el viernes en la noche ya estaba de regreso en Los Ángeles otra vez. Estuve trabajando como quizás dos meses y otra vez me volvieron a agarrar”, dice. Spankydecidió volver a Los Ángeles porque allí vivían tres de sus cuatro hijos –ciudadanos estadounidenses–, tenía responsabilidades con ellos y varios negocios que no quería perder, como un estudio de tatuajes, un local de aerografía y otro de venta de ropa. Poco después lo detuvieron por segunda ocasión, por una infracción de tránsito, y lo sentenciaron a 32 meses. Tuvo que vender sus negocios, con eso y sus ahorros pudo sostener a su familia el tiempo que pasó encarcelado. Por segunda ocasión, en octubre de 2009, fue deportado. Entonces tuvo claro que la búsqueda del sueño americano estaba cancelada. “Era imposible tratar de vivir normal y libre en Estados Unidos”, dice. Si regresaba y era nuevamente aprehendido, le advirtió el juez, recibiría hasta 11 años de prisión. Debía quedarse en México.En Tijuana, lo recibió un primo, quien le dio asilo durante un tiempo. Recién deportado, recuerda, trabajó en una maderería en la que ganaba 200 pesos al día. También tuvo momentos de soledad y depresión en los que pensó que nunca iba a recomponerse de la separación familiar. Aunque encontró alternativas, no lo hizo solo. Después de un año, su hermano lo apoyó económicamente para montar su propio estudio de tatuajes. Veo en los tatuajes su destreza en la caligrafía y los retratos. “Cuando abrí mi negocio empecé a conocer más al sur de México, empecé a ir a Ciudad de México, a viajar a expos de tatuajes. Ya con eso me olvidé completamente de querer regresar a Estados Unidos”. Así, Spankyaprendió a descubrir el país en el que se sentía un extranjero.Hoy reconoce su realidad con un extraño optimismo. “La verdadera libertad la conocí en México. Adoro la vida que tengo ahorita, gracias a dios México me abrió los brazos y aquí puedes trabajar bien, puedes vivir bien. Quizás económicamente cambia un poquito la perspectiva y el estilo de vida, pero con tiempo y esfuerzo todo se puede lograr igual, no hay ninguna diferencia”, dice. En 2024, cuando grabó el primer video de Deported Lifeen la garita de San Ysidro, sus hijas, de quienes ha vivido separado por más de 16 años, fueron quienes le recomendaron continuar usando sus redes sociales para difundir su experiencia. No lo pensó mucho y comenzó a grabar más reels en “espanglish”. Sus posteos llamaron pronto la atención: Spankyhabla desde una perspectiva fuera de lo común cuando se jacta de ser “un deportado de por vida”, se muestra auténtico, optimista y reivindica el retorno forzado. Usa hashtags como #deportadoyfeliz, #deportedlifestyle, #mexicanotrabajador, #deportedartist, #milindaTijuana. “Aquí se vive la libertad real”, dice y repite.En un video dice que en México finalmente pudo viajar tranquilo y conocer otros lugares como nunca antes lo había hecho. En otro escuchamos a su madre contando su experiencia de retorno a raíz de la deportación de su hijo, no quería vivir bajo el temor de pasar por aquello. En uno más habla con otro repatriado de cómo lograron tener sus propios negocios en Tijuana y estabilizarse económicamente, algo que sólo soñaban mientras estuvieron en Estados Unidos. View this post on Instagram A post shared by Jose Arce (@spanks52) Cada deportación es una separación familiar en Estados UnidosAparece una joven que lleva puesto un birrete y una toga, quienes miran la pantalla celebran con aplausos y chiflidos. La joven en la pantalla alza los brazos, festeja y lanza con un gesto un beso al público. That’s my baby!, grita uno de los espectadores. La bulla aumenta. El nombre de la joven es Destinee Angel y está recibiendo su título de licenciatura en Psicología. Es la hija mayor de José Arce, quien a kilómetros de distancia sigue la transmisión de la graduación, mientras graba un reelde la escena; enfoca su rostro y dice con emoción: “Y así, amigos, es como un inmigrante deportado logra ver a su hija graduarse”. Otro momento en la vida de Destinee fue la celebración de sus XV años. Aunque no pudo ir a la fiesta, ella viajó a visitarlo en su local de tatuajes en Tijuana; llevaba puesto su vestido blanco de falda amplia y hasta una corona; les tomaron algunas fotos, que ilustran el reel, en las que aparecen abrazados.Estas muestras emotivas de resiliencia han permitido a Spankycrear un vínculo con una comunidad de repatriados en México, y migrantes en Estados Unidos con la intención de retornar. Su mirada optimista parece aún más popular a partir del 6 de junio pasado, cuando iniciaron los operativos de ICE en Los Ángeles, un estado que era considerado “santuario” latino. “La gente se comunica conmigo, quiere hablar conmigo y me preguntan de mi experiencia, me preguntan cómo le estoy haciendo. Y si les puede pasar a ellos, cómo le pueden hacer”, dice Spanky. El 11 de julio de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo durante su conferencia matutina que el número de mexicanos detenidos en redadas había sido de 355 personas. También compartió la cifra de personas repatriadas desde octubre de 2024: alrededor de 126 mil; de las cuales 60 mil llegaron a partir del 20 de enero, en lo que va del segundo mandato presidencial de Trump. En el mismo periodo, pero un año atrás, la cifra oficial fue de 144 mil 565 eventos de devolución; lo cual indica que no hay un aumento, hasta el momento. Sin embargo, de acuerdo con activistas y especialistas, existe un flujo que es invisible en las cifras: el de personas con retornos “voluntarios”, quienes deciden regresar por temor a laspolíticas antiinmigrantes de Donald Trump, el encierro en los centros de detención y la separación de sus familias binacionales. “Ahora estamos acompañando también a personas que están retornando voluntariamente por el miedo a ser deportadas y pasar por la cárcel”, apunta Romina Hernández, voluntaria de Comunidad en Retorno, una red de apoyo que actúa enel país desde 2016.Hay casos en los que los adultos o todos los miembros de una familia retornan porque uno de sus miembros fue deportado, pero no siempre pueden hacerlo, dice Dolores Unzueta, fundadora. “Hay que entender que cada persona que regresa, cada persona que deportan, es una separación familiar. Hay niños, hay mujeres que se van a quedar, familias que se van a quedar lastimadas en Estados Unidos”.En julio de 2025, la oficina consular de México en Los Ángeles dio a conocer algunos datos al respecto: de 330 inmigrantes detenidos durante un mes de redadas, el 52 por ciento llevaba 10 años o más viviendo en Estado Unidos; 36 por ciento, más de 20 años; mientras que 31 por ciento contaba con hijos nacidos en ese país.La política que cambió el recibimiento de deportados en MéxicoEl 20 de enero de 2025 Claudia Sheinbaum anunció el plan “México te abraza” para recibir a las personas repatriadas, que incluyó la creación de 10 nuevos centros de atención en ciudades fronterizas: ofrecen alojamiento temporal con servicios básicos e incorporación a programas de asistenciales, incluida la Tarjeta Bienestar Paisano con saldo de 2 mil pesos para cubrir el costo de traslados a lugares de origen. Pero el plan está diseñado para atender a los mexicanos repatriados a partir del 20 de enero del año en curso, no considera a los que retornaron antes. “Los que llegaron el año pasado y los que llegaron el año antepasado, también son personas repatriadas, ¿por qué no van a tener los mismos derechos?”, cuestiona Unzueta.De 57 mil 89 eventos de devolución de mexicanos desde Estado Unidos en 12 puntos de repatriación, casi 12 por ciento fueron contabilizados en Tijuana, de enero a mayo de 2025. Otros dos puntos con mayor número de devoluciones en el mismo periodo fueron: Nogales, Sonora, con 13 por ciento; y Matamoros, Tamaulipas, con 13 por ciento, de acuerdo con el reporte de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación. En Tijuana, desde hace seis meses, la operación del centro de atención Flamingos ha modificado por completo la dinámica de recibimiento, una tarea que estaba en manos de la sociedad civil. Spankyha visto este cambio:“Ahorita con las personas deportadas [es que] ya no las están soltando en la línea como anteriormente lo hacían. Hace poco que pusieron el centro de recibimiento aquí en el Flamingos, donde están llevando a todos los deportados que vienen y ahí los procesan”, explica.La organización Al Otro Lado que ha brindado servicios humanitarios y orientación legal entre Tijuana y San Diego, tiene un centro de bienvenida a la salida de la garita El Chaparral donde solían recibir a personas deportadas. Con el triunfo electoral de Trump, Al Otro Lado y otras organizaciones esperaban recibir una “ola de deportaciones masivas” pero no pasó. Como el gobierno traslada a las personas devueltas al centro, ya no tienen contacto directo con ellos.Otra iniciativa es New Beginnings, dirigida por un matrimonio de pastores cristianos, Milton y Alma Equihua. A finales de junio, ante la caída del flujo de personas deportadas, decidieron cerrar la oficina que tenían desde 2023 en El Chaparral; aunque aún sostienen una casa de transición en Rosarito, en las que ofrecen un techo y apoyo en lo que regularizan documentos.“No miramos mucho la diferencia [en las cifras]. Lo que sí estamos escuchando es que [las autoridades] los andan llevando para el sur. La razón es que no quieren que regresen para Estados Unidos”, dice el pastor Milton.Al Otro Lado es la única organización que tiene acceso –aunque restringido– a Flamingos y durante los primeros meses de 2025 observaron que la población que se quedaba a dormir era muy escasa. Soraya Vázquez Pesqueira, subdirectora, agrega que pocos eligen quedarse más de una noche porque les cuesta seguir encerrados después de las penurias que se viven durante las detenciones de ICE.“Las personas llegan al albergue, son recibidas, les dan sus documentos, su tarjeta del Bienestar para los que se quieren devolver a su lugar de origen, los apoyan para eso. Pero los que no, simplemente salen del albergue y ya nadie sabe qué pasó con ellos”, dice Vázquez Pesqueira, quien considera urgente dar seguimiento a la población repatriada.Al Otro Lado ha solicitado permiso a las autoridades para aplicar un cuestionario y ofrecer seguimiento. “Toda esta población va a necesitar apoyo para lograr integrarse en espacios laborales, en la escuela, lo que sea que requieran. Necesitan acompañamiento sí o sí, y eso es lo que estamos intentando hacer”. Hasta el momento no han logrado un acuerdo.Personajes del entretenimiento en Los Ángeles apoyan a Deported Life Desde principios de junio, el estudio de tatuajes de Spankyse ha convertido en una especie de centro de acopio de donaciones a las que convoca a través de sus videos. “Entendí que tengo todo el acceso para ayudar a las personas que van a ser deportadas, ¿por qué no usarlo?”, dice y explica que con apoyo de conocidos, amigos y familiares han comprado, recopilado y cruzado ropa y artículos de primera necesidad, los clasifican y entregan a estas organizaciones y albergues.“Estas donaciones vienen de Estados Unidos, el 90 por ciento”, dice. “Del otro lado se ven mucho mis videos, entonces personas que tienen mucha influencia en la industria del cine, de la música, se están uniendo conmigo y son los que me están apoyando a reunir donaciones”, dice el tatuador.En reels recientes SpankyArce cuenta cómo está distribuyendo las donaciones y a la par difunde las iniciativas de apoyo. En uno el pastor Milton habla de su labor y explica cómo opera su casa de transición, donde recibe a los deportados y les ofrece apoyo a veces durante meses, mientras buscan estabilizarse; en otro una activista de Al Otro Lado agradece la ropa donada y muestra el clóset comunitario abierto a quien requiera de prendas nuevas para entrevistas de trabajo o para uso diario. View this post on Instagram A post shared by Jose Arce (@spanks52) Aunque “México te abraza” modificó el primer contacto con las personas retornadas, continúa la labor humanitaria de quienes acompañan a los migrantes retornados. Ahí siguen los solicitantes de asilo, atrapados en Tijuana, a la espera de ingresar a Estados Unidos o regularizar su estatus en México. Y aunque algunos eligen regresar a sus sitios de origen, otros se quedan o vuelven a esta ciudad con la intención de estar más cerca de sus familias estadounidenses. “Decidí quedarme aquí en la frontera por la razón de que yo tenía a mi familia aquí en California. Entonces, si yo me movía para la Ciudad de México [de donde es originario] iba a ser más difícil para ellos venir a visitarme”, dice el pastor Milton, quien fue deportado en 2013 y a partir de su experiencia comenzó su labor social. “Cuando tenemos a personas que dejaron familia en Estados Unidos, es algo que les recomendamos, que se queden cerca de la frontera”. Es el caso de Jorge, un joven recientemente deportado a quien recibió en su casa de transición. Su historia es muestra de cómo han cambiado las dinámicas de retorno forzado desde hace 16 años, cuando Spankyfue devuelto a Tijuana. El primero de junio de 2025, a Jorge lo repatriaron y llegó a Matamoros. Originario de un rancho en Zacatecas, vivió de los cinco a los 30 años en Bakersfield. Al regresar, no tenía intención de volver al sitio donde nació, su mamá le había advertido que no encontraría oportunidades. Quería llegar a Tijuana, donde podría buscar trabajo y estar cerca de su familia. “Aquí ya nomás estamos a cuatro horas de camino, ellos pueden salir, mi mamá y mi papá no, pero mis hermanos son ciudadanos, ellos pueden cruzar cuando quieran”, explica. Sin embargo, en el albergue de Matamoros, Jorge y otros deportados estuvieron retenidos tres días, no los dejaban salir por seguridad; luego los llevaron a un campamento en Reynosa. Ahí las autoridades los atendieron, Jorge pudo bañarse, recibió un par de calcetines, un cepillo de dientes y la tarjeta del Bienestar para trasladarse a su lugar de origen, una copia de su CURP y su carta de repatriación.“Nos dijeron que esa [carta de repatriación] iba a trabajar como identificación para nosotros poder agarrar nuestros boletos de camión o vuelos para donde íbamos. Y eso fue mentira [..] No sé por qué Migración está dando esos papeles si en realidad no jalan ni en las centrales, ni en los camiones”, lamenta Jorge.Sin posibilidad de viajar de otra manera, tomó el autobús que brinda el gobierno mexicano, se bajó en San Luis Potosí –la parada más cercana– y ahí estuvo en un albergue hasta que alguien lo ayudó a comprar un boleto que lo llevó a Zacatecas, donde una prima de su mamá lo recibió y pudo tramitar sus documentos. Pero pronto notó que ahí no tendría posibilidad económica de desarrollarse.El 21 de junio, Jorge subió a Tijuana. Para entonces un amigo de Bakersfield le había contado del pastor Milton y su casa de transición New Beginnings, que sostiene desde 2021. Después de todo lo que había pasado, lo que ofrecía Milton sonaba inverosímil. “Estaba desconfiado porque ¿quién va a ayudar a una persona que no conoce? La gente piensa [que] si es deportado es porque algo hizo”. Pero decidió ir a la casa donde ahora vive. Después de un mes de estar en Tijuana, el lunes 21 de julio fue su primer día de trabajo en un call center.“Cuando uno pasa por esa situación muy difícil, uno trata de poner su granito de arena para que las personas no pasen por esa situación. Tratamos de que a ellos les sea un poco más ligero esa transacción, si le puedo decir así, de una vida de Estados Unidos aquí a México”, dice Milton.Jorge Arce Spanky continúa con la recaudación de donaciones y sostiene que su objetivo siempre ha sido inspirar a que la gente no se sienta sola. “Cuando fui deportado no había tanta facilidad para las personas deportadas, no había tanto acceso a información, apoyo, como ahorita. Aquí estamos muchos que ya tenemos tiempo deportados y también le hemos batallado, y el apoyo que podamos brindar, aquí estamos, no se nos agüiten”.GSC