DOMINGA.– Aquí el diablo anda suelto pero tiene rato. En el norte de Veracruz se pelea por mucho y se mata por menos. Totonacapan y la Huasteca se han vuelto un triángulo de las bermudas con vista al Golfo de México. Acá no desaparecen barcos pero sí personas. Cientos de ellos terminan después en la plancha del forense. Desde aquí pobladores han denunciado dos grandes fosas clandestinas: “La Gallera” y “Totolapa”, en el municipio de Tihuatlán. Un basurero criminal en la Huasteca, donde apenas cuatro kilómetros separan uno de otro. Del primero se extrajeron miles de fragmentos óseos; y del segundo, según reportes de colectivos de familias buscadoras, más de 40 cuerpos, en abril de 2023. Aquí, en el norte jarocho, se pelea por mucho. Cobro de piso a los giros negros; extorsión y cuota a restaurantes y comercios; trata de personas, robo de gas y huachicol; tráfico de estupefacientes, secuestro de políticos y empresarios; extorsión a pequeños comerciantes –polleros, verduleros, peluqueros–; reclutamiento forzado a taxistas, quienes pagan cuota para poder trabajar, pero que también son halcones sin proponérselo; robo de ganado y control absoluto de la llamada mercancía pirata. Es una guerra ominosa, silenciosa e intermitente en un infierno llamado Veracruz que libran células de las Fuerzas Especiales Grupo Sombra –también conocida como la Mafia Veracruzana–, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Gente Nueva, organización aliada del Cártel de Sinaloa, quienes pelean palmo a palmo las actividades ilícitas de una decena de municipios veracruzanos. Unos con salida al mar y otros con salida a la sierra poblana. Este agosto más de 30 personas fueron asesinadas en los municipios de Tuxpan, Papantla, Poza Rica y Álamo. Habitantes recuerdan que hay una guerra silenciosa desde hace varios años por el control territorial de una decena de municipios del norte. Es por tráfico de drogas sí pero también por pelear palmo a palmo sus zonas de extorsión y “cobro de piso”, y porque en sus alianzas con comandantes policíacos locales luego hay algunos que cambian de bando. El pasado sábado 2 de agosto un motín con fuego irrumpió en el penal de Tuxpan con saldo de nueve muertos y seis cadáveres con huellas de violencia extrema al otro día en Papantla; fueron aventados en la carretera Cazones-Poza Rica. El mensaje era claro: sembrar terror en una autopista por demás visible y clave para quienes transitan en la región norte.De los seis ejecutados, hay una persona no identificada aún, cuatro civiles y un personaje clave: el agente de tránsito municipal de Tuxpan, Juan Carlos Santiago Casco, de quien sus mismos compañeros señalan que era el engrane entre el CJNG y policías locales de Tuxpan y Poza Rica.En redes sociales, reos afines al Grupo Sombra fueron exhibidos en un video relatando cómo llevaban a cabo la extorsión y el cobro de piso desde la cárcel. Incluso señalan que, desde ahí, se dio la orden de matar a la maestra jubilada, Irma Hernández, quien fue videograbada dando un mensaje en donde pide “pagar cuota” al Grupo Sombra y no a otro grupo delincuencial. Irma, quien también conducía un taxi, sería encontrada dos días después sin vida en el interior de un predio baldío.Una semana después, cuando se pensó que los 300 hombres de la Guardia Nacional habían ayudado a retomar la calma, dos bombas molotov fueron arrojadas desde unos drones en el penal de Tuxpan.Se viven días de tensión se viven en VeracruzEs el primer domingo de agosto de 2025. Día soleado, un calor infernal en la Huasteca –36 grados a la sombra–, voy de copiloto de un militar retirado que hoy hace funciones de escolta de empresario. La camioneta negra en la que viajamos es fotografiada un par de veces, por lo que a todas luces parecen “halcones” de la delincuencia organizada. Transitamos por las carreteras de Poza Rica, Tuxpan, Cazones y Papantla. En un restaurante familiar desayunamos barbacoa. Al momento de prender su camioneta, el militar en retiro recita en voz baja está oración: “Si ojos tienen que no me vean, si manos tienen que no me agarren, si pies tienen que no me alcancen. No permitas que me sorprendan por la espalda, no permitas que mi muerte sea violenta, no permitas que mi sangre se derrame. Tú que todo lo conoces, sabes de mis pecados, pero también sabes de mi fe, no me desampares”. Desconcertado, trago saliva, quiero hacer mil preguntas. Pero el militar se levanta el lado derecho de su guayabera blanca y se asoma un tatuaje de la Santa Muerte. Al militar lo llamaremos Omar. “Alguien nos tiene que cuidar por acá. Tú no temas”, dice. Y sí, no hay de otra, en esta tierra sin ley sólo queda encargarse a la Santísima y al cristo de Tihuatlán –el segundo más grande de América Latina–. Peor es nada. En Poza Rica, Tuxpan y Papantla el cobro de piso está insostenible, un “impuesto criminal” que el narco cobra a placer a todo aquel integrante de la sociedad económicamente activa que sea sujeto de ser extorsionado: empresarios, propietarios de giros negros, taxistas, transportistas, polleros, dueños de verdulerías, peluqueros, ni los dueños de una modesta panadería escapan a esta extorsión de la Mafia Veracruzana, CJNG o la Gente Nueva. Grupos criminales exigen a negocios el cobro de piso en VeracruzRaúl, es un empresario harto de la violencia, se cansó de quejarse en el municipio de Poza Rica y Tuxpan y de suplicar ante autoridades en Xalapa, la capital del estado, por el cobro de piso. Optó por pagar 34 mil pesos mensuales. Los tiene que “invertir” para que lo dejen trabajar en paz. Me confiesa que la cosa está de la chingada:“Un grupo criminal te cobra los lunes; otro los miércoles. ¿Cómo sostienes un negocio así? Imagínate la bronca para los giros negros”.Abre su teléfono celular, muestra un video afuera de su negocio y cómo llega el narco a extorsionar. Dos jóvenes encapuchados, vestidos de negro y con armas largas llegan a golpear directamente a sus empleados. Rompen un florero de vidrio. Con armas largas los encañonan, en el video se ve que son jóvenes sicarios que difícilmente rebasan los 20 años. No roban, torpemente levantan las armas y tiran cosas al piso, siembran terror. Y amenazan que en unos días pasarán por la “cuota”. Raúl muestra el video de un colega restaurantero. Otros sicarios vestidos de civil entran, le dan dos golpes al de la caja, le gritan palabras obscenas y le dejan un “recado” –el primer aviso– de que requieren el dinero en los próximos días. De la barra toman un flan y un pay de queso. Tiran al suelo otros bocadillos y se retiran con tranquilidad. Poco antes, había pasado una patrulla de la policía municipal en un recorrido de rutina.En un video compartido desde del centro de Poza Rica, tres sicarios –con los rostros cubiertos con pañuelos– descienden de una camioneta blanca, se aprecia que uno de ellos batalla para “cargar el arma”, pasan a cobrar la extorsión. Un chofer los espera con el motor encendido. La improvisación es tal, que uno de los sicarios se equivoca e intenta abordar el vehículo equivocado.“Son carne de cañón del narco, jóvenes sacados de las colonias que les ofrecieron lana, droga y alcohol y los sacan a delinquir. Total la autoridad no tiene ánimo de meterse con ellos. Los que manejan el negocio. Hay mucha colusión”. En Tuxpan, en el Mercado Héroes del 47 nadie se salva del cobro de piso. Todo aquel comerciante, verdulero, carnicero, pollero, hasta los yerberos se tienen que reportar con el CJNG. El pago es de cinco mil pesos mensuales por pollería. Miguel, un distribuidor de productos avícolas, se emborrachó hace un par de meses, de felicidad, al ver en la televisión que una célula del cártel había sido detenida y desarticulada por la Fiscalía General del Estado de Veracruz. A su esposa hasta le contó: “Por fin estos hijos de la chingada, me van a dejar de robar”. En un fotograma presentado en un noticiero de la televisión local, Miguel reconoció a cuatro de los cinco sicarios detenidos, quienes eran los que pasaban a las pollerías de las que es propietario: “Yo dije, ya chingue. Pero ¡que madres! El lunes puntualito, ahí estaban otros sicarios armados, igual de chamacos que los anteriores, que a nombre de Jalisco Nueva Generación venían por su cuota!”.En Poza Rica, la extorsión ya alcanzó hasta a los vendedores de terrenos y de casas habitación. Por cada predio, casa o departamento vendido o rentado, los empleados de bienes raíces tendrán que entregar un “diezmo” de la ganancia total.En un sitio de taxis en Álamo el narco cobra mil 200 pesos mensuales para poder trabajar con tranquilidad. Los enviados cobran a plena luz del día, poco les importa que crucen patrullas municipales o estatales. En otras ciudades de corte petrolero o portuario, el impuesto criminal se eleva a los mil 600 pesos por mes.Se vive una guerra entre grupos criminales que no dan cuartelEstá guerra no es de ahora. Arrancó hace ratito, el 13 de agosto de 2023, cuando aparecieron restos humanos cortados y emplayados al vacío en tres congeladores industriales de Poza Rica. La fiscal Verónica Hernández Giadáns admitiría que se trataba de más o menos 13 cuerpos y serían enviados al centro de identificación humana de Nogales, dijo, para “facilitar” su identificación.Pero el CJNG, tan afecto a tener voceros en la región confirmaría que en realidad fueron restos humanos de 35 personas, varios de ellos de nacionalidad centroamericana. Era una forma de por lo menos intimidar a Grupo Sombra pero el revés vendría después. La negación sistemática y el ocultamiento de cadáveres evocó los tiempos de ocultamiento de muertos y de violencia, cómo lo hacía de forma casi magistral el exgobernador Javier Duarte y sus jefes de seguridad y procuración de justicia, Arturo Bermúdez Zurita Capitán Tormenta y Luis Ángel Bravo. En la comunidad de Acontitla, en abril de 2023, hubo otro capítulo de está guerra, una familia fue privada de la vida. Los encontraron formados en el patio de una casa, emulando un pelotón de fusilamiento. La madre, quien era narcomenudista, logró huir cuando escuchó el rugir de las motocicletas subiendo cuesta arriba en un camino de grava y arena. Envió al velorio dos ollas de tamales de barbacoa y un mariachi traído de Poza Rica para honrar a sus familiares. Desde entonces en la prensa local, periódicos y páginas digitales diario se consignan “levantamientos”, ataques a negocios, rafagueo de bares o comercios que no pagan extorsión, así como los homicidios o ejecutados del día a día. El oficial de tránsito, Ernesto León Sánchez, de 34 años, salió de su turno en la delegación de Poza Rica a las 6:25 de la tarde del día 21 de abril del 2023. A un ladito, se metió en un centro de lavado de autos para pasar al baño. Testigos narran que tres encapuchados, armados interceptaron a León y lo subieron a una camioneta blanca: “Lo llevaban esposado y con la cabeza agachada”. Detrás de ellos, iba un coche rojo. Un par de días antes de la desaparición de León, el albañil Ángel Giovanni Vidal Mateo, de 28 años, cumplió tres meses de no llegar a casa. El día de la desaparición, padre e hijo iban juntos a una obra a poner una “loseta” en la colonia Tepeyac y, a un par de cuadras de llegar, en la calle Vicente Guerrero, el joven le pidió a su papá que le “invitara un chesco” y “chance” pasar a ver a un amigo. Faltaban pocos minutos para las ocho de la mañana. Las horas y los días pasaron y a Ángel se lo tragó la tierra. Semanas después vecinos le dirían a Ángel que a su hijo se le vio caminando en otro pueblo cercano, con otros jóvenes, pero nada ha logrado saber de él. Veracruz continúa siendo el tercer lugar nacional en miles de números de desaparecidos en el país, solo detrás de Jalisco (15 mil 528 casos registrados) y Tamaulipas (13 mil 545), en territorio veracruzano, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas tiene 6 mil 994 casos, aunque colectivos de familiares de desaparecidos consultados aseguran que son más de diez mil en Veracruz.La esposa del joven albañil Ángel Giovanni recibió una llamada telefónica, le pedían quince mil pesos de recompensa para regresarle con vida al joven de 28 años. Sin embargo, no aportaron prueba de vida ni nada. Curiosamente, esa llamada vino después de que el padre de Ángel puso la denuncia en la Fiscalía General del Estado, en donde había dejado sus números de contacto.Su padre ahora, en 2025, todavía anda cargando a todos lados una galería de fotos de su hijo en su teléfono celular. Lamenta que en esas colonias donde vive, Parcela y Tepeyac, han ocurrido desapariciones silenciosas durante los últimos tres años. Las amenazas de Grupo Sombra en VeracruzTras el motín de Tuxpan, en un video filmado en la sierra veracruzana, una veintena de sicarios autoidentificados como Grupo Sombra recriminan a los que se fueron con el CJNG, el cártel contrario, dejando claro que sí quieren mantener la guerra, habrá guerra. El mensaje lo da un encapuchado que se hace llamar “comandante Felix”. En el video se alude a pelear la plaza de Cazones, un municipio costero en donde el 18 de marzo de 2024, en pleno zócalo, donde se encuentran las letras multicolores para tomarse una selfie, cinco sicarios con armas largas tiraron dos cuerpos del sexo masculino y, para llamar la atención del pueblo, sus victimarios tirarían también ráfagas de disparo al aire. Cualquier parecido con la película El Infierno, de Luis Estrada, es mera coincidencia. Luego vendrían cabezas y restos humanos abandonados en hieleras del Oxxo en Poza Rica; balaceras de larga duración en Tuxpan y municipios aledaños. Hoy la historia parece volver a repetirse. Desde la Ciudad de México, el viernes 15 de agosto, ante pregunta expresa de la prensa en la Mañanera, el Secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, atajó que ya hay una estrategia de seguridad para combatir el delito de extorsión y, en el caso de Veracruz, se tiene amplia coordinación con las autoridades estatales para continuar con las detención de Mafia Veracruzana del Grupo Sombra. “Por instrucciones de la presidenta tuvimos una reunión de Gabinete de Seguridad con la gobernadora, Rocío Nahle García. Ya hay detenidos en el caso de este grupo delincuencial, en el marco de la estrategia nacional contra la extorsión ya tenemos un despliegue para continuar con las detenciones”. Falta ver que dicen Grupo Sombra y CJNG. GSC/ATJ