“Es como, ¿qué onda, güey, no?”, responde con una sonrisa la escritora Xita Rubert (Barcelona, 1996), cuando le dijo que la historia de su novela es sorprendentemente extraña y un poco perversa.La ganadora del Premio Herralde de Novela 2024 realizó una rápida visita a México para presentar Los hechos de Key Biscayne (Anagrama), ganadora del Premio Herralde de Novela 2024.La autora combina distintos elementos: novela negra, misterio y aventuras, donde una niña de doce años narra la historia junto a Ricardo, su padre y su hermano en un viaje excéntrico a la isla Key Biscayne, donde hay millonarios, mafiosos y políticos en distintas situaciones que mantienen al lector al borde de la página.¿Cómo construyes la novela?Aprendí que si tienes personajes lo suficientemente vivos y complejos, las escenas transcurren solas; porque actúan por sí solos y podemos decir que mi rol es escucharlos y entender qué es lo que van a hacer. No me siento tan en control de sus pasos, los estoy siguiendo yo a ellos y los personajes son impredecibles y por eso las escenas son un poco de comedia de desastres.El arranque de la novela es poderoso. ¿Cómo sucedió?Esa escena fue la razón por la cual yo en un momento paré y dije: “tengo que dedicarme de pleno a esta novela"; porque no me dejaba esa escena en apariencia simple. Un papá que llega a un aeropuerto con dos hijos, pero no tiene ni los visados, ni los pasaportes, ni las maletas. Y le dicen: “Señor, usted no puede embarcar”, pero él se cree con derecho a sobrevolar los impedimentos que el resto de mortales tienen que cumplir. ¿Qué tipo de papá, hombre o amante es? Y todo eso lo vemos en la novela.¿Por qué crees que el jurado la llamó: “Enrarecido relato”?Me intrigaba la mezcla de registros; yo quería escribir una comedia de desastres y de personajes que se resbalan en una cáscara de plátano. Y, por otro lado, quería contar una historia muy turbia y muy difícil, familiar y social sobre lo que pasaba en la isla; pero de un modo en que no fuese tan oscura, ni tan sensacionalista. Creo que es como una montaña rusa y esos son los libros y las películas que me gustan. Cuando crees que entiendes al personaje, de pronto, suceden cosas inesperadas. Es una novela de derrapes la que quería escribir y mezclar también géneros supuestamente de alta cultura y de supuesta baja cultura, una prosa muy estilista, pero como en una configuración de novela pop.En la novela, el padre es importante y sé que perdiste el tuyo. ¿Hay alguna relación?Mi papá murió hace dos años y esta novela la estaba terminando en ese momento. El papá de la novela obviamente no es el mío, pero tiene algunos rasgos en lo excéntrico y en lo imprevisible que sí me recuerdan a mi papá, y cuando él murió, la verdad es que estar trabajando tan íntimamente con este personaje paterno fue como pasar más rato con él, como si estuviese resucitando a un fantasma, y cuando terminé la novela, creo que eso explica el vacío que sentí. Es como pasar por un segundo luto; me sentí huérfana de nuevo.La isla Key Biscayne es casi como otro personaje.Sin duda, y por eso el título es como de novela negra y quería aludir a esa mezcla como de lo hermoso, bello, tropical y lo turbio, quizás. Lo que parece juego de vacación y de diversión puede tener un lado B, que es peligroso, oscuro y sucede ahí, porque para mí el entorno, digamos, tenía que ser un espejo de las personas que estoy investigando y de los temas también; a veces hay escenas familiares muy dulces, muy tiernas y otras un poco más complejas.Tocas temas sociales, de crimen y de discriminación, ¿es así?Creo que hay unas tensiones de clase que lo permean todo y que para mí son más violentas que si aparece de pronto un narcotraficante. La niña en el colegio de la isla tiene una amiga que es italoamericana y una que es haitiana, y es ver cómo las tratan.Eres investigadora y docente en la Universidad de Princeton.¿Sientes que en tu novela hay algo que refleja lo que sucede actualmente en Estados Unidos?Siento que la novela está ubicada en 2010; también quería retratar un poco el caldo de cultivo o la proto-sociedad de Donald Trump. Está situado en Florida, que es un territorio mayoritariamente republicano, donde las armas, los bajos impuestos... Todo eso está presente y creo que lo que estamos viviendo ahora se estaba cociendo en ese momento. Pienso que hay muchas escenas de esta novela que, seguramente, leída en retrospectiva, ya se estaban anunciando en la era Obama, incluso lo que iba a suceder ahora.¿Crees que los escritores prevén el futuro?Pienso que los escritores en general también trabajamos con esa perspectiva, como ubicar los signos, por leves que sean, mucho antes de que sucedan. Por eso, siempre que me hacen preguntas biográficas como “seguro que esto está basado en algo de tu pasado o algo que te sucedió”, yo respondo que no, yo trabajo hacia el futuro. Creo que la temporalidad de la escritura es esa, es como si estuvieses tratando de adivinar lo que va a suceder.¿Cómo ha sido ganar el prestigioso premio Herralde?Yo soy de Barcelona y me da mucho gusto que tanto mi primera novela, Mis días con los Kopp (Anagrama, 2022), como esta, haya llegado a los lectores de Latinoamérica con quienes yo me siento muy identificada; porque siento que mi trayectoria como lectora está, te diría, más conectada a algunos lugares de América Latina que a la literatura española, entre comillas. Y ahora con el premio es una maravilla, pues llega a más personas, porque de otro modo tal vez no llegarían al libro y estar en México me encanta.DATOXita Rubert comparte el Premio Herralde de Novela junto a Cynthia Rimsky por Clara y confusa, porque, por primera vez en la historia del galardón, se eligieron a dos ganadoras.