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La llamada que desató una masacre y reveló el otro tren del crimen enemigo de Maduro
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La llamada que desató una masacre y reveló el otro tren del crimen enemigo de Maduro

  • - 2026-01-11

DOMINGA.– Una de las peores masacres en Venezuela empezó con una llamada telefónica. El dueño de una finca en el estado de Guárico, en el centro del país sudamericano, llamó a su sobrino para que acudiera a su rescate: por la mañana del 10 de noviembre de 2014, una docena de hombres armados se habían metido a su propiedad y lo obligaban, junto a sus empleados, a darles de comer y beber hasta la saciedad bajo amenazas de muerte.El sobrino del terrateniente, el joven José Antonio Tovar Colina, no era militar ni policía para sacarlos con la fuerza de la ley, sino un empleado del Sistema Ferroviario Nacional; y no un trabajador cualquiera, sino líder obrero con acceso a armas y sicarios. En realidad, era la cabecilla de una célula criminal. Y a las 9 de la mañana combinó ese oficio con el de salvador de su tío en apuros.Así que el joven líder criminal convocó a unos 40 pistoleros y en varios vehículos acudió a la finca familiar San Juan de Dios en el sector de Altagracia de Orituco, una zona petrolera que por años ha sido codiciada por Estados Unidos.Apenas llegó, el comando bloqueó las entradas y salidas de la finca y la convirtió en una trampa mortal. Los invasores, que estaban distraídos bebiendo aguardientes y jugando billar, hasta ese momento se dieron cuenta de su error garrafal: habían atacado, sin saberlo, a un familiar del temido José Antonio Tovar Colina, mejor conocido como El Picure. El yerro no alcanzó perdón. El Picure y sus pistoleros sacaron sus armas de alto poder y escopetas para disparar a mansalva contra los invasores, cuyas edades iban de los 18 a los 43 años. Con rabia y paciencia, El Picure vengó a su tío y mandó un mensaje de poderío criminal. Se tomó su tiempo y remató a los heridos en el suelo con disparos en la nuca. Las autoridades aparecieron hasta el final de la balacera sin poder detener al comando que huyó hacia las zonas boscosas.Los funcionarios del destacamento 343 de la Guardia Nacional Bolivariana, encabezados por el capitán Julio César Díaz Leal, sólo pudieron hacer el trabajo que les permitía el crimen organizado de Guárico: limitarse a recoger cientos de casquillos y 11 cadáveres. Ni uno de los invasores quedó vivo. El episodio, conocido como la Masacre de Altagracia, reveló hace 11 años a los venezolanos que en una vía paralela al grupo criminal Tren de Aragua corría otro ferrocarril violentísimo: el Tren del Llano –y su líder Picure– una agrupación no tan conocida y que, ahora que Nicolás Maduro ya no está en Venezuela, prepara escalas en más países de América Latina, incluyendo México.El Tren del Llano tiene su origen en un plan ferroviario de Hugo ChávezHay famas que son infames y esa es la del Tren de Aragua, la estructura criminal más célebre y poderosa de Venezuela. Es el único grupo local que ha logrado consolidarse en el extranjero, desde Chile y hasta Estados Unidos, a tal grado de que la administración del presidente Donald Trump la nombró agrupación terrorista.Desde hace cuatro años, su marca aparece en los medios de comunicación de México por operar con violencia dos de los mercados negros más redituables del mundo: el tráfico de drogas y el de migrantes indocumentados. El primero lo caracteriza el movimiento del fentanilo y el segundo, la explotación sexual de mujeres y niñas, especialmente venezolanas, de quienes abusan porque son orilladas a migrar por las condiciones políticas y económicas de su país.Pero junto al Tren de Araguay su despiadado líder, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, Niño Guerrero, corre el Tren del Llano. Tiene origen en un ambicioso –y fracasado– plan del entonces presidente Hugo Chávez de desatar una industria ferroviaria por todo el país aprovechando el boompetrolero.En 2008, el chavismo anunció una serie de construcciones para reavivar el tren como principal transporte de carga y pasajeros en el país. Uno de los tramos más importantes se construiría en Aragua, uno de los 23 estados de Venezuela, y otro más en Guárico, a dos horas de Caracas en automóvil. Los planes dieron pie a la creación de movimientos sindicales que cuidarían de las megaobras del chavismo.Sin embargo, los proyectos no se terminaron por una mezcla de exceso de corrupción y ausencia de interés, según los medios locales. Muchos sindicalizados desocupados se dedicaron a actividades ilegales y algunos de ellos, novatos como delincuentes de poca monta, fueron a parar a la cárcel. Ahí se profesionalizaron como criminales al convivir con los “pranes” –acrónimo de “preso rematado, asesino nato” que destaca por ser líder criminal en un penal– y se transformaron en pandilleros carcelarios que se identificaban según la obra en la que habían trabajado: unos eran Tren de Aragua y otros Tren de Llano, la planicie donde iba a correr el Guárico.Los primeros apostaron por las drogas, los migrantes y la prostitución forzada. Los segundos por el secuestro, el sicariato y la extorsión. Una división conveniente que garantizaba la coexistencia pacífica en el convulso mundo del crimen.Los del Tren de de Llano tenían al Picure como su líder carismático, quien había tomado su alias de su padre; picure, un roedor mediano que habita en bosques tropicales de América y que es conocido por su fortaleza y rapidez para escapar a cualquier depredador. Padre e hijo presumían que eran imposibles de arrestar.Buen orador, violento y conocido en su comunidad desde niño, con sólo 24 años –nació en 1989– Picure, el hijo, ya era uno de los criminales más buscados para 2013, luego de que sus subordinados asesinaron a un policía en Guárico por supuestamente investigar sus propiedades. Al estilo de los narcos mexicanos, el capo venezolano acuñaba una imagen de vengador y frío corruptor.El Picure estaba listo para entrar a las grandes ligas de los capos latinoamericanos, un exclusivo club al que pertenecen, entre otros, el colombiano Pablo Escobar Gaviria, el mexicano Joaquín Guzmán López y el ecuatoriano José Adolfo Macías Villamar. Pero un movimiento en falso lo hizo caer en una trampa.Fue imperdonable que el Tren del Llano robara al ejército de MaduroEl Picure fue uno de los máximos exponentes de la “vacuna venezolana”, el equivalente mexicano al “derecho de piso”: una microextorsión, periódica y de baja cuantía, que supuestamente sirve como antídoto para la violencia que ejerce el mismo crimen organizado en ese país.Bajo su liderazgo, El Picure llevó la vacuna hasta extremos terribles: en el mejor de los casos, el Tren del Llano pedía dinero; en el peor, exigía vacas, toros, gallinas y hasta fincas completas, arrasando con el patrimonio de sus vecinos. Los más pobres pagaban “vacunas” en forma de servicios: ofrecer cenas gratis a los integrantes del Tren del Llano, hospedarlos en casas para esconderlos de la policía e incluso entregar el cuerpo de sus hijas y esposas para “relajar” a los combatientes.Mientras el Tren de Aragua calentaba motores en 2014 para viajar por América Latina, el Tren del Llano se concentraba en sus bastiones locales y apretaba con fuerza: la Masacre de Altagracia llevaba al grupo del Picurea categorías de terror como la de Los Zetas en México o el Estado Islámico en Medio Oriente. Secuestraban en caminos rurales, extorsionaban comercios, robaban ganado y, peor, se les acusaba de robar armas hasta a los militares venezolanos.Para 2015, el gobierno de Venezuela, ya en manos de Nicolás Maduro tras la muerte de Hugo Chávez dos años atrás, decidió que El Picure había sobrepasado todos los límites. Para demostrar que su captura era prioridad de Estado, Maduro lo llamó ‘El Osama Bin Laden venezolano’. El mensaje fue contundente: esquilmar al pueblo es reprobable pero tolerable. En cambio, robar al Ejército es imperdonable.En mayo de 2016, el capo supo que su linaje no era intocable. Su hermano Junior Tovar Colina había sido asesinado durante una persecución policiaca y el líder del Tren del Llano, desoyendo los consejos de sus pranes, acudió al velorio para planear su venganza. Mientras hacía una guardia al lado del féretro le informaron que la funeraria estaba rodeada de agentes de la Guardia Nacional Bolivariana.En la naturaleza, cuando un picure está acorralado por serpientes, felinos o humanos, huye corriendo en zigzag, lo que hace impredecible su ruta. O usa su pelaje marrón para camuflarse con el suelo del bosque, entre hojas secas y troncos. O huye hacia huecos y madrigueras inaccesibles para depredadores grandes.Pero en el mundo criminal, El Picure no pudo hacer nada de eso. Intentó correr, confundirse y guarecerse, pero no lo logró: fue abatido a balazos por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana, que ya había acumulado suficientes agravios. El rumor de su muerte corrió más rápido que la confirmación oficial. Una fotografía circuló como tren bala: José Antonio Tovar Colina estaba baleado y, junto a él, un oficial sonreía con satisfacción. Su familia, al recoger el cuerpo, insistió que, aunque bandido, era bueno porque pagaba regalos de Navidad a sus vecinos más pobres.​Desde entonces, el Tren del Llano ha cambiado de liderazgo. Hasta 2021 lo dirigió Gilberto Malony, El Malony, asesinado tras supuestamente robar un cargamento de cocaína al Cártel de los Soles, la presunta organización de narcotráfico integrada por altos mandos del ejército venezolano. Y actualmente el líder es el primo de Malony, quien se hace llamar Óscar de Jesús Noguera Hernández, Óscar del Llano, uno de los criminales más buscados en Venezuela. Un objetivo que Nicolás Maduro no alcanzó a detener, a pesar de que su gobierno ofrecía 150 mil dólares estadounidenses por información que llevara a su captura.Violento, sádico, paranoico. Óscar del Llanobusca pasar a la historia criminal de Venezuela como el hombre que sacó al Tren del Llano de los límites de su país y abrió nuevas rutas por el continente.El Tren del Llano sumó su voz al coro antichavistaMientras Nicolás Maduro pasa las noches como vecino del músico Sean DiddyCombs y el narcotraficante Ismael El Mayo Zambada en el Centro Metropolitano de Detención en Nueva York, los fiscales estadounidenses alistan los detalles para probar que el político latinoamericano no era el presidente legítimo de Venezuela, sino la cabeza de una organización criminal narcoterrorista con alcances regionales cuyo último objetivo era enriquecerse a costa de llevar drogas a Estados Unidos.Es una acusación que data de 2020 y que, además, sugiere que Maduro tenía grupos criminales indeseados a quienes perseguía y predilectos a los que protegía. En la categoría de enemigos del régimen socialista está el Tren del Llano, que se activó durante las horas siguientes a las protestas multitudinarias contra el supuesto fraude en las elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela. En esos comicios, Maduro se declaró reelecto con el 51.2% de los votos frente al opositor Edmundo González, quien acusó el robo de sufragios a su favor por parte del oficialismo. ​Más de 30 países desconocieron la victoria de Maduro –entre ellos Estados Unidos– y reconocieron el triunfo de González, mientras millones de venezolanos salieron a las calles a protestar por el resultado. El oficialismo respondió con fuerza a la inconformidad popular: la oposición reportó 25 asesinatos de manifestantes y más de 2 mil 200 detenciones ilegales, entre ellos niños y adolescentes.El Tren del Llano sumó su voz al coro antichavista. Mediante videos en redes sociales y hostigamientos a policías, el grupo criminal amenazó a las Fuerzas Armadas de Venezuela y advirtió que atacaría a oficiales del gobierno, si continuaba la represión contra los manifestantes. Los amagos fueron entendidos por Maduro como una declaración de guerra contra él y su nuevo periodo presidencial consecutivo.“Por aquí le mandamos un comunicado a las Fuerzas Armadas Bolivarianas [...]. Estamos aquí al frente para apoyar al pueblo, el que genere violencia con la población, vamos a contraatacar con todo lo que tenemos hacia ellos”.“El consejo es, que escuchando al pueblo, se atrincheren en su comando y que el pueblo ponga y quite a quien tenga que poner y a quien tenga que quitar”, comentó un delincuente a nombre de la organización delictiva.En contraste, la guerrilla narcotraficante Ejército de Liberación Nacional, el ELN, es vista como una de esas agrupaciones clandestinas que cuentan con la aprobación de Maduro, es decir, enemigas naturales de Estados Unidos.“Hoy, el ELN es una organización colombo-venezolana. Mientras en Colombia actúa como grupo guerrillero, en Venezuela ha funcionado como fuerza paramilitar afín al régimen y ha brindado apoyo directo a Maduro. Ese respaldo probablemente continuará mientras un chavista gobierne el país”, escribió el personal de la Unidad Investigativa de Venezuela de Insight Crime.Sin Maduro en el poder, es previsible que las organizaciones criminales que le dieron la espalda, y que incluso lo desconocieron como presidente, puedan recibir algunos beneficios que los fortalezcan. En lo oscurito pueden ser nuevos contactos en la DEA o mejores rutas de trasiego de drogas; en lo público, acuerdos con Estados Unidos para que sus líderes se tengan la cómoda vida de un testigo protegido.El ferrocarrilero mayor, el que despachaba en el Palacio de Miraflores, no está. Y el conductor del tren, Óscar del Llano, su enemigo, quiere aprovechar su ausencia. El Tren del Llano está en condiciones inmejorables para apretar la marcha: camino recto, vías despejadas, rieles aceitados y los vigilantes miran a otro lado.El aire sopla a favor de los criminales antichavistas. Aunque, con el ruido del motor a toda marcha, quieran ocultar que hace 20 años ellos mismos fueron los autores de una masacre contra un grupo de invasores que violaron la soberanía de una finca en Guárico, a unos kilómetros de Caracas.GSC/ATJ


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